Nicolás Copérnico
Datos clave
- Développe le modèle héliocentrique (Soleil au centre) contre le géocentrisme ptolémaïque
- Rédige le Commentariolus en 1514 : premières hypothèses héliocentriques diffusées à quelques savants
- Publie «De Revolutionibus Orbium Coelestium» en 1543, l'année de sa mort
- Son modèle explique naturellement le mouvement rétrograde des planètes sans épicycles complexes
- Précurseur direct de Galilée, Kepler et Newton en astronomie
- La «révolution copernicienne» est devenue synonyme de tout renversement radical de paradigme
Biografía
Nicolás Copérnico nació el 19 de febrero de 1473 en Torun, en la Prusia Real, territorio perteneciente entonces al reino de Polonia. Hijo de un comerciante de cobre, perdió a su padre a los diez años y fue confiado a su tío materno, Lucas Watzenrode, obispo de Warmia, quien veló por su educación y su carrera. Estudió las artes liberales en la Academia de Cracovia, luego el derecho canónico en Bolonia y la medicina en Padua, gran centro del Renacimiento italiano. Estos años italianos le permitieron relacionarse con humanistas y astrónomos que cuestionaban el sistema ptolemaico heredado de la Antigüedad.
Canónigo católico en Frombork, en Warmia, Copérnico ejerció funciones administrativas y médicas mientras dedicaba sus noches a la observación del cielo. Sin telescopio — que aún no existía — medía las posiciones de los astros con un mínimo de instrumentos. Constató que el sistema geocéntrico de Ptolomeo, que situaba la Tierra inmóvil en el centro del universo, requería correcciones cada vez más complejas para dar cuenta de los movimientos planetarios. Entonces tuvo la audaz idea de situar el Sol en el centro y la Tierra en órbita a su alrededor.
Copérnico redactó ya en 1514 un breve manuscrito exponiendo sus hipótesis, el "Commentariolus", que distribuyó a algunos sabios de confianza. Pero trabajó otros treinta años en su gran obra, "De Revolutionibus Orbium Coelestium" (Sobre las revoluciones de las esferas celestes), consciente de que su teoría choca con las convicciones religiosas y filosóficas de su época. La leyenda dice que recibió los primeros ejemplares impresos en su lecho de muerte, el 24 de mayo de 1543, pocas horas antes de fallecer.
El modelo copernicano presentaba varias ventajas decisivas: suprimía muchos de los epiciclos artificiales del sistema ptolemaico y explicaba naturalmente el movimiento retrógrado de los planetas. Además, situaba los planetas en el orden correcto de distancia respecto al Sol. Sin embargo, Copérnico conservaba todavía las órbitas circulares y un residuo de complejidad matemática, pues no podía demostrar empíricamente el movimiento de la Tierra. Fueron Kepler (órbitas elípticas) y luego Galileo (observaciones telescópicas) quienes confirmaron y perfeccionaron su modelo.
La revolución copernicana trastocó mucho más que la astronomía: desplazó al ser humano del centro del universo y abrió el camino a una nueva concepción del cosmos. Galileo, Kepler y Newton construyeron sobre estos cimientos la mecánica celeste moderna. El término "revolución copernicana" ha pasado al lenguaje corriente para designar cualquier cambio radical de paradigma, testimonio del impacto duradero de este canónigo polaco en el pensamiento humano.